El miedo, como se sabe suele ser la principal limitante en el desarrollo de cualquier deportista, pero una vez superada aquella desconfianza, es posible la búsqueda del perfeccionamiento de la voluntad, la cual, es parte importante dentro del arsenal así como la base física de un deportista y constantemente va de la mano de la motivación, por todo lo anterior, es uno de los factores más importantes en los momentos finales o cruciales de una competencia, que suele definir el resultado y en el caso de la natación los últimos metros de competencia pueden ser decisivos en todo tipo de contiendas e incluso en Juegos Olímpicos hemos sido testigos como una milésima puede definir al ganador del perdedor, y todo es resultado de la voluntad del nadador por la búsqueda de una meta o un logro deportivo siempre que esta sea potenciada por su motivación.

En muchos casos de éxito deportivo, cuando un atleta narra cómo fue que logró conquistar la presea a pesar de las adversidades, suele mencionar sus motivaciones y aquello que lo llevó a dar el último extra. Generalmente, el atleta al hablar de su motivo no logra darse cuenta cómo logró potenciar su voluntad en el instante de duda, muchas veces es recordando aquello que lo ayudó durante su entrenamiento y a continuar en la recta final de la competencia, en el instante en que el deportista logra cimentar la base de sus motivos, sus objetivos, y cómo lo va a realizar, se logran mejores resultados, algunos factores externos que ayudan a la realización de estos motivantes pueden ser; la familia, la pareja, algún sueño, el entrenamiento atrás, las palabras del entrenador, etc.

Una vez que se identifican estos motivos, se debe trabajar para que el nadador siempre que compita sepa aplicar su voluntad en el desarrollo de su táctica o estrategia en el momento competitivo y no pierda de vista los objetivos planteados durante la temporada de trabajo. Muchas veces la motivación puede cambiar por factores externos y en ocasiones en función de cómo la trabaje el entrenador esta puede ser mayor o menor, es recomendable que se trabaje tanto como sea posible, y en el momento de la competencia el nadador se encuentre tranquilo, concentrado y solo aplique su voluntad a plenitud en el momento decisivo de la competencia.